Ir al contenido principal

La sonrisa de tus atentos ojos

la noche no es jamas total
hay siempre, porque lo digo
lo afirmo
al termino de una tristeza una ventana abierta
una ventana iluminada
hay siempre,un sueño que vela
que vela!
sin embargo hoy el dia es total
el desedo de colmar hambre y satisfacer
un corazon generoso
el tuyo
una mano tendida, una mano abierta
Atentos ojos
Una vida larga
Una vida, la vida para compartir.

Comentarios

  1. muy interesate i etimado ,poeia amoros al estilo jovial ,loano de aviles.

    ResponderEliminar
  2. TÌO, RECIÈN LEO ESTE POEMA CON MÀS ATENCIÒN.
    ESTÀ MUY BUENO, AUNQUE NO DEJA DE SORPRENDERME ESA INCLINACIÒN TAN NUEVA HACIA LA POESÌA DE TU PARTE, PERO BUENO, SE PERCIBE UNA CARGA EMOTIVA BASTANTE FUERTE EN LOS ÙLTIMOS CUATRO VERSOS, EN LOS CUALES, EL FINAL ES EL QUE CONTIENE TODA LA ESENCIA DE UNA ESPERANZA.
    MUY BUENO.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

DEDICATORIA

Para mi amigo, el muy trinchón, el que concibe la poesía como carrera de caballos, primer vals en sociedad, Rayuela entre señoritos de la high, nariz monona, cuello estirado, rabo al aire, o como el clásico concurso para nenitos trastornados: “Yo soy el niño más bonito de la clase”. Para mi amigo, el ruiseñor capeado con la firme, atlética y muy mamona convicción de que será la vida quien se encargue de acomodarle sus cuerazos… Muy jaladamente, tu seguro gladiador: nativo de Mixcoac de ninguna manera ciudadano del mundo, que como vos seguramente sabéis por vuestra privilegiada memoria de grabadora alemana, no es sino el gingle de trasnacional marca de cigarros. (Mario Santiago, 1953, del libro "Aullido de cisne")
Arte poética N° 3/ capítulo XXXVII en el que queda demostrado que Phileas Fogg no ha ganado nada al dar esta vuelta al mundo si no es la felicidad. Empiezo a escribir cuando el alba se desmaya en las chimeneas y uno a uno lo programas de radio van extinguiéndose    / mientras nadie hace el amor y las camas de los niños rojos están mas arrugadas y frías que los desfiladeros indios o las manos de un viejo que ya no cree en nadie ni en nada / o bien cuando todos fornican con los ojos cerrados y la luz se entierra como un hacha loca entre las dunas — los oasis lanzan aullidos concéntricos, los catalejos se venden más que los condones y es la misma miseria—. Empiezo a dibujar, a escribir cartas, a tratar de reconocer lo que no veré más, entre el espacio que hay de la palabra ternura a la palabra indiferencia, entre lo que media de la frase déjalo todo, a la frase terreno firme o caras conocidas / Ahora que puedo sentarme bajo un desesperado mural anónimo con u...