Ir al contenido principal

Nena boba

"Pastillas de la ultima esperanza negra, podes pedirle pastillas a tu suegra"
( Clonazepan y Circo - Andres Calamaro)

Entre tintes

entre agujas

entre posters confusos y olvidables

[recolectando jeringas en el parque del amor]

interseccion de calles

un poco de vida en ellas

testimonio de que he vivido

entre shell y diagonal

entre la cosecha del paraiso

y el Z

te vi, en sueños

te escuche en el auricular

yo ando tranquilo

sin que me vea nadie

y como quien añora lo no habido

me pongo a andar cruzando el puente


cruzando el camino

siempre linda

[tú]

siempre inalcanzable


como te haces querer

como "queres"

como lloran juntos

el dia de la despedida

¿como es tu marido?, ¿el mismo mono milenario?


como esas lagrimas se van al rio

el cual , en un extraño

sentido de justicia

lavan mis pies

la ley de la vida

esta en el medio

entre la ley del Karma

y la ley del Talion.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

DEDICATORIA

Para mi amigo, el muy trinchón, el que concibe la poesía como carrera de caballos, primer vals en sociedad, Rayuela entre señoritos de la high, nariz monona, cuello estirado, rabo al aire, o como el clásico concurso para nenitos trastornados: “Yo soy el niño más bonito de la clase”. Para mi amigo, el ruiseñor capeado con la firme, atlética y muy mamona convicción de que será la vida quien se encargue de acomodarle sus cuerazos… Muy jaladamente, tu seguro gladiador: nativo de Mixcoac de ninguna manera ciudadano del mundo, que como vos seguramente sabéis por vuestra privilegiada memoria de grabadora alemana, no es sino el gingle de trasnacional marca de cigarros. (Mario Santiago, 1953, del libro "Aullido de cisne")
Arte poética N° 3/ capítulo XXXVII en el que queda demostrado que Phileas Fogg no ha ganado nada al dar esta vuelta al mundo si no es la felicidad. Empiezo a escribir cuando el alba se desmaya en las chimeneas y uno a uno lo programas de radio van extinguiéndose    / mientras nadie hace el amor y las camas de los niños rojos están mas arrugadas y frías que los desfiladeros indios o las manos de un viejo que ya no cree en nadie ni en nada / o bien cuando todos fornican con los ojos cerrados y la luz se entierra como un hacha loca entre las dunas — los oasis lanzan aullidos concéntricos, los catalejos se venden más que los condones y es la misma miseria—. Empiezo a dibujar, a escribir cartas, a tratar de reconocer lo que no veré más, entre el espacio que hay de la palabra ternura a la palabra indiferencia, entre lo que media de la frase déjalo todo, a la frase terreno firme o caras conocidas / Ahora que puedo sentarme bajo un desesperado mural anónimo con u...